Hematuria es el término médico para la presencia de sangre en la orina. Puede ser visible a simple vista (hematuria macroscópica o franca) o detectable solo con análisis (hematuria microscópica). Ambas merecen estudio, aunque el enfoque y la urgencia son distintos.

La hematuria macroscópica impresiona porque puede teñir el agua del váter de rosa, rojo o incluso marrón oscuro. Un detalle útil: la orina puede parecer hematúrica por otras razones sin que haya sangre real — remolacha, rifampicina, mioglobinuria, porfirias — pero esto se descarta rápidamente con un análisis básico.

Tipos y lo que orientan

Hematuria al inicio de la micción

Si la sangre aparece sobre todo al principio y luego la orina se aclara, la fuente suele estar en la uretra o la próstata. Es característica de uretritis, prostatitis o, menos frecuentemente, de lesiones uretrales.

Hematuria al final de la micción

Si la sangre aparece en los últimos chorros, la fuente más probable es el cuello vesical o la vejiga. Esta distribución orienta hacia patología vesical o prostática.

Hematuria total (durante toda la micción)

Cuando la orina está uniformemente teñida de sangre en toda la micción, el origen puede ser la vejiga, los uréteres o los riñones. Es la presentación más frecuente y la que más obliga a un estudio completo de todo el tracto urinario.

Las causas más frecuentes

La lista de causas de hematuria es larga, pero hay un patrón claro según la edad y el contexto del paciente.

Infección urinaria

Es la causa más frecuente en mujeres jóvenes. La hematuria suele acompañarse de ardor, frecuencia y urgencia miccional. Responde al tratamiento antibiótico, pero incluso así, si un episodio de hematuria ha aparecido en el contexto de infección, conviene verificar que desaparece completamente una vez tratada.

Cálculos urinarios

Los cálculos renales o ureterales son causa frecuente de hematuria, generalmente acompañada de dolor en flanco de carácter cólico. En algunos casos el cálculo es silencioso y la hematuria es el único síntoma.

Patología de vejiga

El cáncer de vejiga es la causa que más conviene descartar en una hematuria macroscópica en un adulto, especialmente en fumadores o ex-fumadores. Es el tumor urológico que más claramente se asocia a hematuria indolora como primer síntoma. Por eso en este grupo de pacientes el estudio con cistoscopia y citología urinaria es obligatorio, no opcional.

Patología renal y ureteral

Tumores renales, quistes hemorrágicos, glomerulonefritis, malformaciones vasculares o traumatismos. La ecografía y el TAC abdominopélvico con contraste son las pruebas de imagen de elección en este contexto.

Causas prostáticas

La hiperplasia prostática con vasos neoformados superficiales puede sangrar. También la prostatitis o, en hombres mayores, el cáncer de próstata avanzado. El PSA forma parte del estudio en hombres con hematuria.

Cuándo es urgente

Hay situaciones que requieren atención inmediata. Hematuria con coágulos que dificultan o impiden la micción (retención por coágulos). Hematuria con signos de pérdida hemática significativa. Hematuria asociada a dolor lumbar muy intenso que no cede. Hematuria en paciente anticoagulado con sangrado profuso. Y cualquier hematuria macroscópica en un paciente inmunosuprimido o con patología renal conocida.

Fuera de estos escenarios, la hematuria macroscópica sin obstrucción ni dolor intenso puede esperar unos días a una consulta urológica preferente. Lo que no tiene sentido es esperar semanas ni, aún menos, esperar a que "se pase sola" sin ningún estudio.

El estudio diagnóstico

El estudio básico de una hematuria incluye análisis de orina con sedimento y cultivo, analítica de sangre con función renal, citología urinaria (búsqueda de células tumorales en la orina) y ecografía de aparato urinario. En función de la edad, el contexto y los hallazgos, se añade cistoscopia (visión directa del interior de la vejiga con una cámara flexible, bajo anestesia local) y/o TAC abdominopélvico con contraste.

La cistoscopia es incómoda pero bien tolerada y ofrece una información que ninguna otra prueba aporta: ver directamente la mucosa vesical. En la hematuria macroscópica de causa no aclarada en un adulto, acabará siendo necesaria en la mayoría de los casos.

Lo que veo en consulta

El error más frecuente que veo es la hematuria microscópica aislada que se detecta en una analítica de rutina, se anota como "hallazgo a vigilar" y no se estudia durante meses o años. Mientras tanto, una lesión vesical pequeña sigue creciendo en silencio. No hay excusa para eso: la secuencia diagnóstica está bien definida y tiene una lógica clara.

En el otro extremo, personas que llevan días asustadas por una orina ligeramente rosada que desapareció al segundo día y que resulta ser una infección urinaria tratada. La tranquilidad que da un estudio básico normal vale más que semanas de angustia.