Hay pocos dolores que la gente recuerde con tanta nitidez como un cólico nefrítico. Los pacientes que han pasado uno te lo cuentan con un detalle quirúrgico años después: la hora exacta a la que empezó, dónde estaban, qué estaban haciendo, cómo se les fue el color de la cara. No exageran. Es uno de los dolores más intensos que la medicina conoce y supera, según muchos pacientes, al dolor del parto o a una fractura ósea.

El problema no es solo el dolor. Es que aparece de la nada, sin avisar, en cualquier momento del día, y cuando llega no entiendes nada. Por eso quiero explicarte con calma qué es un cólico nefrítico, cómo reconocerlo, qué hacer en el momento agudo y qué opciones reales hay después para que no se repita ni acabe dañando tu riñón.

Atiendo cada semana en consulta a hombres y mujeres con litiasis renal, algunos en su primer episodio, otros con su décimo. La diferencia entre los que aprenden a manejarlo y los que lo arrastran durante años está en una cosa: entender bien la enfermedad y tratarla de raíz, no solo apagar el incendio cada vez que aparece.

Qué es un cólico nefrítico y por qué se produce

Un cólico nefrítico es el dolor agudo que se produce cuando una piedra (litiasis) se desplaza desde el riñón hacia la vía urinaria y obstruye total o parcialmente el paso de la orina. Esa obstrucción aumenta la presión dentro del riñón, distiende la cápsula renal y la pared del uréter, y dispara un dolor visceral muy característico.

La causa última es siempre la misma: un cálculo. Pero esos cálculos pueden tener composiciones muy distintas — oxalato cálcico, ácido úrico, fosfato, cistina, estruvita — y se forman por motivos diferentes. Algunos por dieta, otros por bajo volumen de orina, otros por alteraciones metabólicas, infecciones recurrentes o factores genéticos. Por eso, después de un cólico, conviene saber qué tipo de piedra se ha formado y por qué.

La litiasis renal es muy frecuente. En España afecta a alrededor del 10 por ciento de la población a lo largo de la vida, y la tasa de recurrencia, sin estudio metabólico ni medidas preventivas, ronda el 50 por ciento a 5 años. Es decir, si has tenido uno, hay una probabilidad alta de que tengas otro si no haces nada distinto.

Síntomas: cómo reconocer un cólico nefrítico

El cuadro clásico es bastante reconocible cuando sabes mirarlo. Aparece un dolor intenso en la zona lumbar, un poco por debajo de las costillas, que suele empezar de forma brusca. El dolor no se queda quieto: se irradia hacia delante y hacia abajo, hacia el flanco, el abdomen y, con frecuencia, hacia los genitales del mismo lado (testículo en el hombre, labio mayor en la mujer).

Lo más característico es que el paciente no encuentra postura. En un infarto o en una pancreatitis, el paciente tiende a quedarse quieto porque cualquier movimiento empeora el dolor. En un cólico nefrítico ocurre lo contrario: te mueves, te retuerces, andas en círculos, te sientas, te levantas, buscas posición sin éxito.

Junto al dolor suele haber otros síntomas. Náuseas y vómitos. Sudor frío. Sensación de inquietud. Necesidad imperiosa de orinar pero con poca cantidad. Y, en muchos casos, sangre en la orina, microscópica o visible. Si aparece fiebre, escalofríos o un mal estado general claro, hay que pensar en una posible infección añadida, lo que cambia la urgencia y obliga a ir al hospital cuanto antes.

Señal de alarma: cuándo ir a urgencias

Fiebre, escalofríos, vómitos que no ceden, riñón único funcionante, embarazo, diabetes o dolor que no responde a ningún analgésico. En esos casos la obstrucción más una posible infección constituye una urgencia urológica real. No esperar.

Qué hacer en el momento del ataque

Cuando estás en plena crisis hay tres prioridades: aliviar el dolor, descartar complicaciones y orientar el diagnóstico.

El analgésico de elección suele ser un antiinflamatorio no esteroideo (como el dexketoprofeno o el ibuprofeno), bien por vía oral si lo toleras, bien intramuscular o intravenoso si vomitas. En el hospital se combinan varios fármacos para conseguir un alivio rápido. Aplicar calor local en la zona lumbar suele ayudar a reducir el espasmo. Beber mucha agua de golpe en pleno ataque, en cambio, no acelera la expulsión y muchas veces empeora el dolor por la distensión añadida.

Tienes que ir a urgencias si: el dolor no cede pese a la medicación habitual, aparece fiebre, tienes un solo riñón funcionante, eres diabético, estás embarazada, vomitas y no toleras nada por boca, o ya has tenido cólicos previos complicados con infección. En esos casos el tiempo importa y no se debe esperar.

Diagnóstico: qué pruebas se hacen y para qué

El diagnóstico se confirma combinando la exploración, la analítica y la imagen.

La analítica de sangre y orina aporta información sobre la función renal, la inflamación y posibles signos de infección. La presencia de sangre microscópica en orina apoya el diagnóstico, aunque puede faltar en algunos cólicos.

La prueba de imagen de elección hoy es el TAC sin contraste de baja dosis (uro TAC), que permite localizar el cálculo, medir su tamaño exacto y valorar si hay dilatación de la vía urinaria por encima. Es rápida, precisa y muy informativa. Cuando el TAC no está disponible o no se prefiere — por ejemplo en mujeres embarazadas — se usa la ecografía como primera prueba.

Una vez resuelto el episodio agudo, en pacientes con cólicos repetidos o con cálculos importantes hago siempre un estudio metabólico completo. Esto incluye orina de 24 horas, análisis de la composición del cálculo expulsado o extraído y un panel hormonal y nutricional dirigido. Sin ese estudio no se puede prevenir bien.

Tratamiento: opciones reales con criterio clínico

El tratamiento depende del tamaño, la localización y la composición del cálculo, así como del estado del paciente.

Para piedras pequeñas, especialmente las de menos de 5 mm, lo más probable es que se expulsen solas con hidratación, analgesia y, en ocasiones, fármacos que relajan el uréter para facilitar el paso. En estos casos se hace tratamiento médico expulsivo y seguimiento.

Cuando la piedra no se expulsa, o cuando es demasiado grande, hay varias técnicas mínimamente invasivas que han cambiado por completo la urología de la última década:

La cirugía abierta para cálculos renales está prácticamente desaparecida. Hoy disponemos de técnicas que pulverizan la piedra desde dentro o desde fuera, sin cortes, con recuperación en horas o días.

La litotricia extracorpórea por ondas de choque rompe la piedra desde fuera con ondas focalizadas. La ureteroscopia flexible con láser holmio o láser de pulso permite acceder al riñón a través de la vía urinaria natural y pulverizar el cálculo desde dentro, sin incisiones. La nefrolitotomía percutánea miniaturizada, reservada para piedras grandes o complejas, accede al riñón por una pequeña punción en la espalda. Cada técnica tiene su indicación.

Tan importante como tratar la piedra actual es evitar la siguiente. Aquí entra la prevención: hidratación adecuada, ajustes dietéticos según el tipo de cálculo, control del peso, tratamiento de la hipertensión y, cuando es necesario, fármacos específicos. Lo que sirve para una piedra de oxalato cálcico no sirve para una de ácido úrico. Por eso el estudio metabólico no es accesorio. Conviene recordar que la hematuria —sangre en la orina— es uno de los síntomas que con más frecuencia acompaña a la litiasis, y que cuando persiste tras resolver el episodio agudo siempre merece estudio independiente.

Lo que observo en consulta

En mi consulta veo dos perfiles claros. El primero es el paciente joven, deportista, que vive en un clima cálido como el de Las Palmas y que bebe mucho menos de lo que cree. El calor, el sudor, el café y un solo cólico al año bastan para convencerle de que ya bebe suficiente. La realidad casi siempre es la contraria, y eso lo vemos en su densidad urinaria y en el volumen de orina de 24 horas.

El segundo perfil es el paciente que ha tenido tres o cuatro cólicos a lo largo de los años, ha pasado por varios servicios de urgencias, le han pulverizado piedras dos veces, pero nunca le han hecho un estudio metabólico de verdad. Es el caso típico de "litiasis recurrente" que en realidad esconde una hipercalciuria, un hiperuricosúrico o un déficit de citrato que se podría haber tratado. La frustración del paciente cuando le explico esto siempre es la misma: "¿Por qué nadie me lo había dicho antes?".

Mi enfoque es claro. En el agudo, alivio y diagnóstico precoz. Después, estudio metabólico bien hecho. Y un plan de prevención individualizado, porque las medidas universales — bebe agua, reduce sal — son el suelo, no el techo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puede durar un cólico nefrítico?

El dolor agudo puede mantenerse desde unas horas hasta varios días, en oleadas, dependiendo de dónde esté el cálculo y de si avanza o se queda enclavado. Si el dolor cede del todo, suele significar o bien que la piedra ha pasado, o bien que se ha movido y ya no obstruye, aunque siga dentro de la vía urinaria. Por eso siempre se pide imagen de control.

¿Es peligroso aguantar el dolor en casa sin ir a urgencias?

Depende del cuadro. Si toleras la analgesia oral, el dolor cede y no tienes fiebre, vómitos persistentes ni deterioro general, se puede manejar en casa con tu médico al tanto. Si aparecen fiebre, escalofríos, vómitos que no ceden, sangre abundante en la orina o el dolor no responde a la medicación, hay que ir a urgencias. La obstrucción más infección es una urgencia urológica real.

Si ya he expulsado la piedra, ¿hace falta hacer algo más?

Sí. Cuando expulses una piedra, idealmente debes guardarla y enviarla a analizar (cristalografía). Saber su composición orienta el plan de prevención. Y conviene hacer estudio metabólico, sobre todo si es tu segundo episodio o si la piedra es grande, porque la recurrencia es alta y bien estudiada se puede reducir mucho.

Especialista en litiasis renal
Cálculos renales y litiasis urinaria en Las Palmas →

Tratamiento mínimamente invasivo de los cálculos renales: litotricia, ureteroscopia con láser y nefrolitotomía percutánea.

¿Has tenido un cólico o tienes piedras en el riñón?

El Dr. Nicolás Jorge estudia la causa de tu litiasis y diseña un plan de prevención individualizado. Consulta en CAULP y Hospital San Roque, Las Palmas.

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NJ

Dr. Nicolás Jorge Pérez

Urólogo con especial dedicación a la litiasis renal, la próstata y la cirugía mínimamente invasiva. Atiende en Las Palmas de Gran Canaria en el CAULP y Hospital San Roque. Ver perfil completo →